Resumen del
Mundial Tailandia 2007
Como ya es de público conocimiento,
en noviembre de 2007 la MTA viajó a la ciudad de Bangkok, Tailandia,
para participar del Mundial de Muay Thai Amateur, organizado por IFMA
(Internacional Federation of Muay Thai Amateur).
Luego de los 4 torneos eliminatorios de los que surgió el primer
seleccionado argentino, la delegación partió hacia esa
ciudad para representar a nuestro país de manera ejemplar. De
la mano de Miguel Carpinacci, quien pisaba por tercera vez suelo tailandés,
los integrantes de la selección argentina arribaron al país
asiático llenos de entusiasmo y emoción.
El mundial arrancó el día 27 con la ceremonia de apertura;
un espectáculo impresionante, en el que el desfile de los 106
países participantes, las danzas típicas tailandesas,
las palabras del Jefe Mayor del Ejército Thai , los fuegos artificiales
y la transmisión en vivo para la televisión asiática,
dejaron a todos sin palabras y al borde de las lágrimas. Pero
eso no fue todo para el comienzo del evento: los peleadores de clase
A (avanzados-profesionales) ya tenían preparado el ring para
el deleite de los espectadores. Apenas concluyó la ceremonia
empezaron las peleas. Las victorias y derrotas se fueron sucediendo
y el clima del estadio se intensificaba con el paso de las horas. Al
final del día, la ansiedad era tan grande que nadie podía
esperar a su turno para subir al cuadrilátero.
Segunda jornada: 1ª pelea para la selección Argentina. Categoría
hasta 63,5 kg. Adrián “Charlie” Calomino se enfrenta
a la frialdad de Irlanda del Norte, pero la sangre latina puede más
y consigue con claridad el primer triunfo para Argentina. El tercer
día fue para Christian “El Ninja” Guido. Un peleador
de particular estilo pero no poca garra que, a pesar de haber dejado
todo sobre el ring, pierde una pelea ajustadísima contra el representante
de Uzbekistán, en la categoría hasta 67 kg.
Así las cosas, luego de un día de descanso y entrenamiento
liviano, llega la segunda oportunidad de Calomino, aprovechada al máximo
en un combate inteligente y por demás estratégico, que
le da una nueva victoria contra otro sudamericano: el venezolano Juan
Carreres, y lo deja excelentemente posicionado en los 4º de final.
Sin tiempo para festejos, inmediatamente después de esa pelea,
arrancaba en otro ring el talentoso Juan Manuel “El Matador”
Esteban. Este enfrentamiento merece un capítulo aparte. En primer
lugar porque, bendita sea la suerte, le tocó al Matador empezar
su actuación en el mundial luchando contra quien saliera campeón
de su categoría en el año 2006, el holandés Jocb
Grocnberg, representante de un país cuna de leyendas, favorito
si los hay. En segundo lugar, porque el resultado nefasto de la pelea
requiere de una justa explicación. Sabiendo a quién se
enfrentaba, Esteban salió a ganar de la manera contundente que
ya todos conocemos. Los 2 primeros rounds fueron claramente favorables
para nuestro competidor, que demostraba una superioridad técnica
avasallante. Pero en el tercer round comenzaron los problemas. El holandés,
viéndose derrotado física y psicológicamente, salió
del rincón pidiéndole a sus segundos que lo sacaran de
la pelea (esto fue visto y escuchado por todos los presentes). Como
ninguno de ellos estaba dispuesto a semejante renuncia (actitud más
que entendible), lo alentaban para que siguiera peleando hasta el final,
a como diera lugar. Tal es así que, ante la contundencia del
Matador, el holandés tiraba ciegamente golpes inciertos, que
fueron a dar directamente en los genitales de Esteban. Todo hombre,
practicante o no de estos deportes, conoce a la perfección el
dolor que causa dicho traumatismo, por lo que no creemos necesario explayarnos
acerca de ese hecho. Como la patada no fue intencional, la delegación
argentina no esperaba la descalificación del competidor, pero
sí, por supuesto, que se le diera a Esteban el minuto de recuperación
que indica el reglamento. Pero para sorpresa del contingente y del público
en general, en lugar de dejarlo recuperarse, el árbitro comienza
a hacer la cuenta de protección, como si el golpe hubiera sido
válido. Al ver esto, Esteban se incorpora inmediatamente, a pesar
del dolor, y continúa la pelea. Segundos después, otro
golpe conectado en los genitales y la nueva cuenta del árbitro,
quien hacía caso omiso a las protestas y reclamos de nuestro
staff. Para el 4º round, con 2 cuentas en las tarjetas, Esteban
sabía que tenía la pelea perdida y salió a buscar
el knock out. Fue así que, en un cruce impresionante, los dos
peleadores se acertaron mutuamente un codo circular, que dejó
como resultado la nariz rota del Matador y el pómulo severamente
cortado del holandés. De cualquier manera, ni los golpes antirreglamentarios
(que debieron haberse obviado en vez de ser contabilizados a favor del
representante de Holanda), ni las condiciones deplorables en que quedó
el competidor que le impidieron continuar participando al día
siguiente, ni la clara superioridad de Esteban fueron suficientes para
que el resultado de las tarjetas se volcara a favor nuestro. Las dos
cuentas realizadas por el poco idóneo árbitro, echaron
por tierra la ilusión y el talento de un peleador único,
sobresaliente.
Absolutamente enojados e insatisfechos, los representantes de nuestro
país hicieron cuanto estuvo a su alcance para revertir el injusto
fallo, pero, a pesar de haber cumplido con todos los requisitos, nadie
se hizo eco de sus palabras y el Matador quedó fuera de competencia.
Después de una jornada tan triste, un día de ocio antes
del siguiente desafío: Maximiliano “Small” “El
Negro” Rodríguez.
Con la presión de tantas emociones a cuestas, el Negro subió
al ring bien preparado, con gesto adusto y seguro. Del otro lado, el
representante de Irán en la categoría hasta 60 kg. Suena
la campana y se suceden los rounds. La pelea fue, como solemos decir,
dura y pareja. Un Small que no aflojaba y tiraba la zurda con total
seguridad. Pero al final, el rincón rojo fue mejor y los puntos
le dieron el triunfo. Perdiendo en primera vuelta, Rodríguez
se bajó cabizbajo, pero con la tranquilidad del deber cumplido.
Para entonces, toda la esperanza quedó depositada en Calomino,
quien esperaba impaciente su nuevo reto: Malik Bah, el sudafricano.
Llega el día. Cuartos de final. Un Charlie sin lesiones que venía
inspiradísimo. Todas las ganas argentinas en la bandera que flameaba
y en el aliento de la pequeñísima pero ruidosa hinchada,
que se hacía oír en todo el estadio.
Empieza el combate. Charlie maneja la pelea con una facilidad que tranquilizaba
al rincón. Sacando ventaja de su estatura, Calomino dominaba
claramente desde la distancia. Gana el 1er round de manera abrumadora.
El 2º no fue muy distinto. Desde la esquina azul lanzaban indicaciones
ambiguas a un peleador que no lograba encontrarse sobre el ring, mientras
que el rincón rojo festejaba con el clásico ¡Ó-he!
cada golpe perfectamente conectado por el argentino.
Pero el 3er round vino a romper todos los esquemas. En un intento desesperado
por surtir algún efecto sobre Calomino, el africano mete una
demoledora rodilla entre las piernas de su oponente, dejándolo
sobre la lona, apretando los labios para no gritar de dolor. Sabiendo,
luego de la pelea del Matador, que podía venir la cuenta de protección
en lugar del minuto para recuperarse, Charlie se levanta inmediatamente,
respondiendo a las indicaciones del rincón. Pero esta vez, ni
cuenta ni minuto. El árbitro, en un acto que aún hoy está
fuera de nuestra comprensión, decreta el knock-out técnico
y le da a Calomino por perdida, una pelea que tenía ganada con
resto para 20 más.
La delegación no salía de su asombro ante tan burda actuación
de quien debería dar el ejemplo.
En esta oportunidad, la bronca, la desilusión y la impotencia
le ganaron a la diplomacia.
Los gritos y las lágrimas no pudieron contenerse. Los reclamos
de justicia se escuchaban en todo el recinto. De repente comenzó
un extraño desfile de gente que venía a hacer callar,
a negociar. Pero esa no es nuestra forma, nuestra manera. No es así
que Argentina va a aceptar un resultado. Vinieron a invitarnos a la
Cena de Gala, a sentarnos a la mesa con los mismos que hicieron oídos
sordos a nuestros reclamos, pero no fuimos. Quisieron entregarnos un
“premio”, una “mención de honor”. ¿Honor
a qué? No. De ninguna manera. Argentina no se vende por política.
Siempre al lado de nuestros peleadores.
Y así terminó la primera participación argentina
en el mundial de IFMA. En resumen, más allá de los resultados,
el balance es muy positivo. Demostramos un nivel excelente, que nada
tiene que envidiarle a países con más experiencia, trayectoria
o posibilidades económicas. Demostramos que Argentina se hace
respetar y que no “transa”. Todos nos van a recordar como
ese país que nadie sabía muy bien dónde quedaba,
pero que tiene peleadores con muchos “huevos”, que van al
frente y que entrenan para ganar.
¡Volveremos!
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